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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Madrugonazo

Tenía meses sin madrugar...

El invierno austral me había obligado a cambiar mi hábitual hora de salir a entrenar, en vez de pararme de madrugada salía a correr antes del almuerzo aprovechando las mejores condiciones climáticas para la temporada.

Una vez entrada la primavera nuevamente tengo que adaptarme de nuevo, en primer lugar el cambio al horario de verano (Que hace que el sol se ponga a las 9 de la tarde) y el consecuente aumento de temperatura me motivaron a volver a correr temprano en la mañana.

El día de me tocaba entrenar, pero además tenía boleto de autobusn para ir a un congreso en Viña del mar, así que me levante a la 4:00 am (¡Como en los viejos tiempos!) ducha tibia, agua, zapatos y a patear el asfalto.

A esa hora el sol ni pendiente de asomarse, sin embargo, como me lo indicaría el termometro cercano a la estación de los Héroes, una muy agradable temperatura alentaba la faena.

Salí por Manuel Rodríguez para encontrarme con la Alameda del Libertador siempre por la calle en sentido contrario al tráfico vehícular y muy pegado a la calzada.

En ocasiones me lanzaba hacia la calzada misma debido a buses de Transantiago que iban a mi encuentro o algún chofer inconsciente, distraído o quizá envidioso decidiera pasarme por encima.

Muy cercano al cerro Santa Lucía un taxista supongo que para divertirse, me corta el paso pegándose a la calzada y acelerando con intenciones de asustarme, no obstante no se si por la adrenalina yo también aceleré mi paso a lo cual nuestro amigo desistió y alrededor de 10 metros antes de llevarme por el medio se cambia de canal.

Alcanzo Plaza Italia y cruzo hacia el parque Bustamante. la calles adoquinadas son un tanto molestas y cambio hacia el camino de grava del parque. Luego de la pendiente positiva de la Alameda en este punto se empieza a bajar y debo resistir la tentación de acelerar y conservar enegías para el final.

Justo allí dos fieros perros callejeros deciden enseñarme quien manda por esa zona. Bastantes encuentros caninos me han hecho entender que a un perro no se les debe mostrar miedo y así contraataco sus enbestidas con brazos en alto y gruñendo aunque no más alto que sus ladridos. No deciden dejarme en paz y no me queda mas que darles un buen baño de agua fría en el hocico, cosa que no esperaban, y ver como se quedan sorprendidos e impávidos ante ese astuto recurso que tenía bajo la manga.

Por hoy, me anoto una victoria.

Así, lllego a la avenida Matta, sección final de mi recorrido. Al quedar un kilómetro acelero progresivamente para terminar en buena forma y a una buena velocidad que sorprende (dirían ¿de donde salió este loco?) a la gente que espera que abran la estacción Parque O´Higgins.

Caminata para enfriar y estiramientos,empieza a salir el sol y con el se inicia una nueva carrera.....

....Correr para alcanzar el bus a Viña!!!!!!!!!!!!!!1

En sus marcas, listos, fuera...........

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