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domingo, 30 de enero de 2011

500K

Han pasado días, semanas y meses. Junto con ellos he acumulado distancias que en el pasado lucían inalcanzables.

Paso a paso, metro a metro, a mis zapatos se les ha terminado la vida útil poco a poco.

Mis compañeros de ruta, unos Nike Lunarglide +2 verdinegros han alcanzado ya 500 kilómetros pateando el asfalto.

Quisiera decir que ese recorridos no han hecho mella en ellos pero es inevitable. Estos Lunarglide fueron los primeros zapatos técnicos de correr que tuve en mi haber y me dejan algunas impresiones a considerar para el futuro.

Como comenté en la entrada del día que los compré, los lunarglide se precian de ser zapatos adaptables a cualquier tipo de pisada gracias a su tecnología de soporte dinámico que responde incluso a las exigencias del pie durante el entrenamiento. A pesar de esto es agrupada por varias publicaciones en el segmento de amortiguadas o "cushioned".

Dicha amortiguación es suficiente para el entrenamiento día a día si no corres muchos kilómetros, ya que luego de 12 o 14 kilómetros empiezan a sentirse algo rígidas.

Otro factor importante es mi peso corporal. Al estar alrededor de 100 kilos la amortiguación se hace algo insuficiente en el tiempo. Esto se evidencia en las grietas en la zona del talón.

Con respecto al desgaste de las suelas se ve que ha sido bastante parejo ratificando lo neutro y equilibrado de mi pisada. Dicho desgaste me hace pensar que le queda algo de vida a este par sobre todo si las uso para entrenamientos de velocidad alternándolas con otro par para los recorridos largos.


A pesar de que muchos opinólogos dicen que en corredores pesados no importa mucho una diferencia de algunos gramos extra en los pies al momento de competir, lo ligero de las lunarglide se agaradece enormemente paso a paso.

¿Repetiría estos zapatos? Sin duda que si, aunque solo para recorridos cortos, ejercicios de velocidad y competencias de 10K y Media Maratón.

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