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viernes, 16 de septiembre de 2011

Cumplido el Objetivo!!!

Una de las metas fijadas para este año 2011 era poder consolidarme en los 21 kilómetros y 97 metros.

Si bien en el 2010 participé en dos competencias de este tipo (con resultados interesantes para un principiante) no había terminado en buena forma niguno de ellos. Calambres, dolores y una sensación de agonía hacían que fuese necesario mejorar.

Así, me propuse entrenar duro, aumentar progresivamente la distancia semanal y la intensidad de los ritmos de entrenamiento.

Luego del fracaso en la media maratón de Santiago en abril de 2011, fue momento de replantear todo y volver a la mesa de dibujo.

5 meses de entrenamiento progresivo (trabajando en silencio), me llevaron a completar semanas de 70 kilómetros acumulados con largos de hasta 27 kilómetros.

Todo esto me provocó fatiga acumulada y uno que otro dolor, pero lo importante fue que pude culminar tales distancias sin calambres en las piernas.

15 días antes de viajar a Buenos Aires un chequeo de 10K me dió un respetable sub 49 que me permitía soñar con mejorar mi registro personal en media maratón.

Llegó la fecha del viaje y con el nuestro arribo a Buenos Aires (Siempre acompañdo por mi esposa - utilera - apoyo logístico - Barra) justo viernes en la tarde y con ganas tremendas de caminar y conocer.

Un paseo un viernes en la noche por Corrientes es una experiencia imposible de rechazar así tengas la carrera de la temporada en menos de 36 horas.

Con semejante ambiente fue imposible descansar como es debido, situación que se repitió el día sábado en la víspera yendo a la expo maratón, donde conocimos a Carlos Jímenez de Soymaratonista.com, y paseando por los alrededores.

En resumen, 15 días de trabajo duro durmiendo poco, más dos jornadas intensas en la previa (Con ampollas incluídas de tanto caminar) hacían que las cosas no pintaran bien.

Al hablar con mi esposa le dije: "Amor, no importa. Disfrutemos Buenos Aires, mañana en la carrera será otro día y se verá"

Mandar 5 meses de preparación al caño por un aliento cosmopolita suena descabellado. Que cada quién tome sus desiciones en tal circunstancia.

Nos acostamos a las 00:00 habiendo puesto la alarma a las 4:45. El taxi venía por nosotros a las 5:45.

A pesar de las pocas horas de sueño me sentía bien. Las dosis de Naproxeno antes de dormir cumplieron su cometido. En pocas palabras "Amanecí Bien"

Llegamos a las 6:00 aún oscuro y los voluntarios ultimaban los detalles. Faltaba hora y media para la partida y ya había gente calentando. Los 8 grados centígrados calaban en los huesos.

Aprovechando nuestra llegada temprano nos ubicamos en las gradas y poco a poco empecé a estirar. Allí llegaron cerca de nosotros unos individuos diciendo "Coño pana que frío" con una bandera grandísima de Venezuela. Después de saludar a los compatriotas supe que eran de club "La Llovizna Runneres" de Puerto Ordaz, ciudad natal de mi esposa y la que me sirvió de hogar por 9 años.

Llegó la hora de empezar a calentarse y encajonarse para la largada. Al ver que el día se presumía despejado me despoje de mangas y guantes quedando solo con el short y la franela. Durante el calentamiento se me durmieron las manos del frío y la pasé un tanto mal. Pero al final fué lo mejor.

Falta poco para la largada y se entona el himno nacional argentino a viva voz. Sabroso estar en medio de 15mil personas entonándolo al unísono.

Se da la partida y logro cruzar tras 20 segundos del pistoletazo.

En las primeras de cambio pasamos de frio a un clima bastante agradable, y poco a poco empiezo a sentir cansancio, sobre todo en los gemelos y espinillas. Mucha carga los días previos.

A pesar de esto mantuve un ritmo constante, alrededor de 5:30 mim/km, el cuál era el objetivo.

Caemos en la avenida 9 de julio con su imponente obelisco de fondo. Este trayecto en bajada me permite relajarme, sin perder de vista que luego hay que echárselo de subida.

Vueltas por el centro de la ciudad entre falsos planos, subidas y bajadas nos devuelven a la 9 de julio en sentido contrario para cumplir los primeros 10K.

De aquí en adelante la ampolla generada el dia anterior hace acto de aparición y ante los buenos parciales que estaba dando no queda más que hacer de tripas corazón y seguir.

Al final de la 9 de Julio nos encontramos con una Autopista que se asemeja bastante a la Francisco Fajardo en Chacaito en sentido Este. Aquí se observan contrastes de la ciudad con algunos barrios construídos en el mismo viaducto y fuertemente custodiados por la policía. Muchas Similitudes entre Caracas y Buenos Aires (No por la policía sino por el Barrio Los Chaguaramos versión porteña).

Al final de esta autopista vino la parte más dura del recorrido para mi. Es un bucle dentro del puerto de la ciudad. En este punto se puede ver un pedacito de la costa. No fue con pendientes ni mucho menos. Solo que ver a los corredores que ya han salido de dicho lazo y que a ti te faltan 3 kilometros para estar en ese punto desconcentra un poco psicológicamente.

Adicionalmente, para este momento el sol había aparecido subiendo la temperatura y la humedad. Aquí agradecí haber dejado guantes y demás peretos con mi esposa.

Al salir del puerto se vienen los 3 kilómetros finales, ya con bastante desgaste pero seguro de que quedan arrestos para el final.

Aumento mi ritmo levemente y trato de pensar en la meta. Bastante díficil ya que a estas alturas solo se puede pensar en parar, en dolor, en cansancio. Es el momento de la fortaleza mental sobre la física.

Menos de dos kilómetros y nos encontramos con un tunel subterráneo con una bajada fuerte que sirvió de segundo aire. A la salida del tunel, la gente, los gritos de aliento y un animador con megáfono indicando de manera vehemente "ÚLTIMO KILÓMETRO".

Aquí el resto es dificil, todos los sentimientos se multiplican por 10 y uno se debate entre parar o seguir.

Más adelante, una marca en el pavimento decía "Últimos 300 metros" aunque a mi me pareció leer "300 metros marico... Échale Bola!!!!"

Y así fue, últimos metros y el sprint!!!!!

Entro a la zona final buscando a mi esposa, nos miramos, ella se para y aplaude, y yo con los brazos en alto cruzo la meta con un soñado 1:49:22!!!!!

Una hermosa "mina" me coloca mi medalla al cuello diciendo "Felicitaciones!!!" y de aquí el resto es historia......

Ni el dolor, ni el esfuerzo, ni las ampollas, ni el agallonamiento nos impedirían seguir disfrutando Buenos Aires en los días que nos quedaban por venir. Y desde esos momentos, en mi cabeza ya comenzaba a planificar el próximo reto....

Nos vemos en la vía..


jueves, 8 de septiembre de 2011

Llego el momento

Después de tantas semanas de entrenamiento y preparación, bastante accidentadas cabe destacar, ha llegado el momento esperado. La Media Maratón de Buenos Aires.

Más allá del resultado de la competencia, el crono final y los lugares lo más importante es lo logrado en los cientos de kilómetros recorridos estos 5 meses.

El objetivo principal era lograr aguantar la distancia y hacerlo a un paso sostenido. El día de la carrera cualquier cosa puede pasar y hay muchos factores que pueden afectar: El clima, la ruta, los rivales, la comida del día anterior, las horas de sueño... toda una lotería.

Solo la preparación está bajo mi control y esta se cumplió en un 90%.

Este ciclo de entrenamiento me permitió bajar algo de peso, fortalecer algo más mis piernas y core, evitar calambres en larga distancia y tener más entreza mental.

Mañana tomaré mi vuelo y poco a poco se irá incrementando la tensión.

Una tensión sana, que se disipará con el pistoletazo inicial...

Perspectiva...

5 meses desde la última entrada en este blog

Meses, semanas y días trabajando en silencio sin necesidad de escribir?

Litros de sudor y de bebida isotónicas sin nada que compartir?

Cientos de kilómetros y miles de pasos sin inspiración?

Miles de calorías quemadas y kilos de carbohidratos consumidos y nada que resaltar?

Pues no.

La verdad es que esta fiebre del running evolucionó de una fiebre, de ganas de mejorar la condición física, de bajar de peso, de sentirme mejor y un largo etc, hacia una forma distinta de vivir.

Si. Un estilo de vida nuevo.

Ya esto no es novedad... Ya no es algo que me hace sentir diferente, único y diferenciado.

Así, ya no es lo mismo describir todo lo que motivó este cambio y el proceso para lograrlo que hacerlo desde este punto. ¿Por qué? Porque ha cambiado la perspectiva.